All systems go, sun hasn't died. Deep in my bones, straight from inside.

martes, 28 de mayo de 2013

Un mes


Un mes atrás las películas románticas y los cuentos de hadas me incomodaban. Verlos, escucharlos, me hacía retorcer en el sillón y sentir náuseas. Nunca creí en las historias que veía en la tele, y nunca creí que era posible enamorarse de alguien en tan solo un mes.

Pero puedo decir que entendí, que todo ese rechazo hacia el romanticismo, hacia las miradas cómplices y profundas, hacia los besos , hacia las caricias tiernas, no era más que un simple MIEDO. Miedo a sentirme así, miedo a perderme en un mar de emociones y sentimientos que después no iba a poder controlar.

Evité dejarme llevar por mucho tiempo, me encerré entre paredes llenas de excusas, de motivos y de argumentos para no creer. Me reí de los apasionados, de los poemas y canciones más románticas que se escribieron. No supe abrirme a la posibilidad de sentir… algo más, algo que ni mi mente pudiese controlar.

Pero hace un mes, y desde ese entonces, es que me volví adicta a la sorpresa, al perder el control por alguien, por un beso, por un roce, por una mirada.
No dejé de suspirar y me permití, por primera vez, ser esa chica dulce y romántica que mira al chico que le gusta y le tiemblan las piernas. Le permití a mi corazón latir descontrolado por la ansiedad y adrenalina que invadían mi pecho.

Hace un mes, conocí a ese chico, que logró llegar a mi corazón, y desde adentro romper una por una cada barrera que me separaba de mi destino. Hace un mes, conocí esos ojos, esa mirada que mutó con los días, pero siempre con infinita dulzura y sinceridad y… no pude resistirme.

Este mes empezó con días de asombro, de sorpresa, de curiosidad. Siguieron otros de cuestionamiento, dudas, miedo. Y concluyó, más rápido de lo que podía imaginar, con un sueño en el que ya me encontraba amándolo.

Hoy se cumple un mes desde ese primer beso, pero hace más que lo observo y deseo. Desde ese primer día en ese bar, atrapó primero mi mirada, luego mi mente, y finalmente… mi corazón. 

Me hizo perder la cabeza, desenchufó mi cable a tierra para dejarme volar. Me hizo ver que existe algo más allá de las estructuras, de los grises, de las “reglas”. Algo más puro y sincero, algo más hermoso… AMOR.

Amor de ese en el que no existe la vergüenza, las trabas. Amor de ese que desconcentra, que nos aísla del mundo, que nos desata y nos lleva a un lugar íntimo y secreto en donde no se sienten las miradas que juzgan. Amor en el que todo es posible y todo es hermoso.

Ya no mido los minutos ni las horas, ya no existe el tiempo. Dejé caer el libro en el que alguna vez escribí condicionando a mi alma. Rompí mis ataduras, y puedo correr hacia mi futuro, un mundo en el que solo existen sus ojos, y ya no le temo a nada.

Un mes, el primero... de lo que espero sean muchos más a su lado. 

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