Alguien me preguntó… y esa pregunta permaneció rebotando en
mi cabeza.
Cada oportunidad, de tener algo mio, se convirtió en una
oportunidad para que alguien más se apropiara de aquello. Por dejarme ayudar,
permití que se roben mi respuesta a esa pregunta.
Por momentos…luché incesantemente por convencerme de que si
no permitía lo gratis, los obsequios, iba a poder sentir orgullo y aceptación
propia.
Pero después de pensar, y replantearme el por qué, descubrí
que no se trata de lo material, lo mio es lo que creo con mis acciones. No
importa cuanta ayuda reciba y en que forma, lo mio es más que una computadora,
un auto o un departamento.
Lo mio es el amor y cariño que gané de todos mis amigos, mi
familia.
Lo mio es lo irreproducible por otro, lo que no se puede
comprar ni robar.
Lo mio son esas sonrisas que robé, esas caricias que gané, y
ese amor que me retribuyeron.
Lo mio es el orgullo de saber distinguir entre lo heredado y
lo ganado con dedicación.
Lo mio es el aprendizaje, las palabras que hoy salen de mi
boca.
Hoy entiendo, después de esa pregunta, que no importa
cuantas cosas materiales tenga que vengan del trabajo de otra mano, sino que lo
esencial está en qué hacemos con ellas, sobre todo con las oportunidades que
los que nos rodean, y mismo la vida, nos brindan.
Soy como soy porque más allá de lo que me dieron, aprendí a
utilizarlo en beneficio propio y de otros a quienes aprecio. Agradeceré siempre
la ayuda, pero nunca nadie podrá robarme mi identidad por no haber pagado los
bienes que hoy toco con mis manos. Porque mi esencia, está en lo que no se
puede ver ni tocar, sino en lo que se siente.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario