Mi cama vacía, con el rastro de tu perfume, me llena de ansiedad.
Respiro hondo para olerte y cierro los ojos para imaginar que estás acá conmigo.
Preguntándome cuando volveré a verte, a sentirte.
Cuando habrá otro roce, otro beso, de esos que revolucionan mi cuerpo.
Mi corazón sigue latiendo fuerte, insaciable.
Un día y una noche no son suficientes, quiero más, necesito más.
Mi piel retiene en su memoria la sensación de tus manos acariciándola.
Mi imaginación se regocija con las imágenes que están por venir.
Mis pupilas dilatadas, se abren para dejar salir todo ese deseo por momentos contenido.
Y de repente, ahí estás de nuevo, mirándome con esos ojos grandes y sinceros, con esa sonrisa dulce, y yo... no me canso de verte, de observarte, no me canso de tus mimos ni de tus palabras.
Y en silencio, pienso... siento... como te quiero cada vez más minuto a minuto.
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